Este ensayo clínico aleatorizado, abierto y de no inferioridad comparó la seguridad y eficacia de la tenecteplasa (TNK) con la alteplasa (tPA) en pacientes adultos con trombosis obstructiva de prótesis valvulares mecánicas. Un total de 83 pacientes fueron asignados a recibir tPA en infusión lenta a baja dosis o TNK en bolo ajustado al peso corporal. El objetivo principal fue evaluar el éxito trombolítico completo y la aparición de complicaciones mayores.
Los resultados demostraron que la tecneplasa fue superior en términos de eficacia, alcanzando una tasa de éxito trombolítico completo del 97,5% frente al 81,5% con alteplasa. Además, los pacientes tratados con TNK presentaron mayor probabilidad de éxito con la primera dosis del fármaco y una estancia hospitalaria significativamente más corta. No se observaron diferencias relevantes en la frecuencia de eventos adversos mayores o menores entre ambos grupos.
En conclusión, la tecneplasa se perfila como una alternativa segura y eficaz a la alteplasa para el tratamiento de la trombosis de prótesis valvulares mecánicas, con la ventaja adicional de una administración más sencilla y un posible mayor beneficio clínico en la práctica real.
Comentario
La trombosis de válvula cardiaca protésica (PVT) constituye una complicación grave y potencialmente letal posterior al reemplazo valvular. Su incidencia es significativamente mayor en las prótesis mecánicas que en las bioprótesis, y ocurre con mayor frecuencia en las válvulas tricúspide, mitral, aórtica y pulmonar, en orden decreciente de presentación. El espectro de la trombosis de válvulas abarca desde hallazgos incidentales en pruebas complementarias hasta manifestaciones clínicas con obstrucción valvular o eventos tromboembólicos.
Respecto al abordaje terapéutico óptimo de la PVT obstructiva, la cirugía sigue siendo la opción de primera línea en pacientes críticos. Los fibrinolíticos en infusión lenta y de baja dosis parecen reducir las complicaciones sin comprometer la eficacia trombolítica. La elección entre cirugía y fibrinólisis debe realizarse en el contexto del heart team con indicación IA en las últimas guías de valvulopatías 2025 de la ESC1. Actualmente, la tPA administrada en infusión lenta a dosis bajas es el agente trombolítico de referencia, con tasas de éxito reportadas entre el 85 % y el 90 %2,3.
La TNK ha demostrado ventajas clínicas en diversos contextos, incluyendo el accidente cerebrovascular isquémico. Su elevada especificidad por la fibrina, prolongada vida media y resistencia al inhibidor del activador del plasminógeno tipo 1 confieren un mayor potencial fibrinolítico, lo que permite su administración en un único bolo. En este contexto, el presente estudio se diseñó para comparar de manera sistemática la seguridad y eficacia de la tenecteplasa frente a la alteplasa en pacientes con trombosis obstructiva de prótesis valvulares mecánicas.
Se realizó un ensayo clínico aleatorizado, abierto y de grupos paralelos en pacientes consecutivos con PVT en un único centro terciario en la India. Los pacientes, todos de origen asiático, se asignaron aleatoriamente en proporción 1:1 para recibir tPA o TNK. La alteplasa se administró en infusión lenta de baja dosis (25 mg en 6 horas, repetida cada 24 horas hasta un máximo de 150 mg). La tenecteplasa se dio en bolo ajustado al peso (0,5 mg/kg), con posibilidad de repetirlo tras 24 horas si era necesario.
El seguimiento de la efectividad del tratamiento se realizó mediante ecocardiografía transtorácica (ETT) y cinefluoroscopia. Se consideró éxito completo cuando cumplían los tres criterios: resolución de la trombosis en ETT, normalización del movimiento valvular con fluoroscopia y mejoría clínica de los síntomas. Se definió como éxito parcial si se cumplían dos de estos criterios, y fracaso terapéutico cuando solo se cumplía uno o ninguno.
Durante el periodo del estudio 83 pacientes fueron aleatorizados para recibir TNK (n = 40) o tPA (n = 43). Ambos grupos presentaron un buen equilibrio en las características basales. Todos los pacientes contaban con una prótesis mecánica de disco basculante, implantada desde una mediana de 1,3 años antes de la presentación clínica.
La edad media fue de 39,65 años, y tenían una adecuada clase funcional, habiendo sido un criterio de exclusión la presentación en situación de shock cardiogénico. Respecto a los factores de riesgo conocidos para PVT, el 59% se encontraban infracoagulados, 33% tenían antecedentes de taquiarritmias auriculares y 21% disfunción ventricular.
La localización más frecuente de la trombosis protésica mecánica fue la válvula mitral, seguida de la aórtica y pulmonar; ningún paciente incluido tenía prótesis tricúspide. Los gradientes medios transvalvulares fueron de 16 mmHg en posición mitral y 79 mmHg en posición aórtica, siendo significativamente más altos en el grupo de tPA para la válvula mitral, que constituyó >50% de los pacientes incluidos en el estudio.
Analizando los resultados desde el marco de un ensayo de no inferioridad observamos que, respecto al objetivo primario, la TNK demostró ser no inferior a la tPA. Las tasas de éxito trombolítico global fueron comparables entre ambos grupos, sin embargo, la duración de la estancia hospitalaria fue significativamente menor en el grupo tratado con TNK. Además, un mayor número de pacientes tratados con TNK alcanzó el éxito completo con la primera dosis del fármaco, 67,5% en comparación con el 30,2% del grupo de alteplasa. Las tasas de eventos adversos graves, que constituyeron el criterio principal de seguridad, fueron similares entre los grupos. En términos específicos, un paciente del grupo TNK presentó una hemorragia intracraneal fatal, mientras que dos pacientes del grupo tPA sufrieron complicaciones mayores no mortales: uno con hemorragia subaracnoidea y otro con accidente cerebrovascular embólico.
Este estudio presenta varias limitaciones importantes, la primera es su diseño abierto, ya que la mejoría clínica, que constituye uno de los tres criterios de eficacia, fue valorada por el investigador principal, lo que puede introducir sesgo en la valoración de los resultados. A ello se suma que se excluyeron pacientes con shock cardiogénico y solo un pequeño porcentaje de los pacientes presentaba síntomas clase IV de la NYHA, dificultando extrapolar los hallazgos a los subgrupos más graves. Además, el estudio carece de seguimiento a largo plazo, limitando la evaluación de complicaciones tardías. La población estudiada era predominantemente joven y con bajo riesgo de sangrado dada la elevada carga de enfermedad reumática de la región, por lo que no se sabe si los resultados podrían aplicarse a pacientes de mayor edad o con comorbilidades asociadas.
Otras limitaciones adicionales incluyen la ausencia de pacientes con prótesis tricúspide, que basalmente presentan un mayor riesgo trombótico, lo que podría haber dificultado la detección de diferencias significativas entre los grupos de haber sido incluidos en el estudio. Otro punto para discutir, los gradientes medios de la válvula mitral, que representaban la mayor proporción del estudio, fueron significativamente más altos en el grupo control, lo que podría implicar que el tratamiento fuera relativamente menos efectivo en este grupo debido a una valvulopatía más avanzada o compleja de tratar. Del mismo modo, la baja incidencia de eventos embólicos y la elevada tasa de respuesta observada en comparación a estudios previos sugieren que la trombosis estudiada pudiera ser de menor gravedad, lo que podría haber favorecido la respuesta a la fibrinólisis y limitar la generalización de resultados a pacientes con trombosis más compleja o extensa.
En definitiva, aunque los resultados respaldan la seguridad y eficacia de la tenecteplasa en esta población, joven y con bajo riesgo de sangrado, son muchas las limitaciones que deben tenerse en cuenta al interpretar los hallazgos y al extrapolarlos a otros subgrupos de pacientes.